NIVEL 0 - Visita del sitio

10 de Octubre del 2023, Mexicali B.C. México.

Cuando estaba en el kínder (preescolar), yo quería ser arquitecto. Mi papá era ingeniero civil, y hasta el momento no entiendo por qué en ese momento no tenía ilusión de dedicarme a lo mismo.

Recuerdo que él me enseñó a esa edad los puntos cardinales, la ubicación espacial en los ejes "x, y, z". Aunque en ese momento no lo comprendía del todo, recuerdo que ya entendía que los objetos físicos nos regíamos bajo ese concepto de 3D y no éramos planos. Fue la primera vez que sentí que los volúmenes cobraron un lugar en el espacio.

Conforme fui creciendo, cambió mi visión de lo que quería llegar a ser. Pasé de querer ser arquitecto en la primaria a soñar con ser científico químico, después arqueólogo. La ciencia nunca dejó de gustarme, pero los aprendizajes me incitaban a saber más de diversos temas.

Cuando entré a la secundaria, mi intención era estudiar arqueología, pero de repente, un cambio drástico ocurrió en mi cabeza al querer estudiar comercio exterior. No sabía exactamente por qué, pero había oído hablar de ello en el puerto y me sonó sumamente interesante.

Al entrar a la preparatoria, continué con la idea de estudiar comercio exterior, pero volví al mundo de la arquitectura, que me había atraído desde el principio. Tomé una especialidad en contabilidad y me di cuenta de que los impuestos y las finanzas no eran lo mío.

Con el tiempo, perdido y presionado por tomar una decisión importante sobre mi futuro profesional, decidí entrar a la carrera de contabilidad. Sé que suena un poco increíble, pero no estaba seguro de nada, y había escuchado que la carrera de arquitectura era demasiado costosa. Esto me abrumaba, ya que no provenía de una familia adinerada.

Estudié contabilidad durante 6 semestres y trabajé durante 2 años y medio en un despacho contable. En ese momento, me di cuenta de que eso no era lo que quería para mi vida. Me armé de valor y recordé una filosofía popular que decía "Yolo".

Así que renuncié, temeroso de mi elección, y decidí intentar nuevamente aplicar a la única carrera que me había atraído desde que era niño, la arquitectura. Desde el principio, siendo un completo ignorante en el tema, la palabra "arquitecto" tenía y tiene una connotación en mi cabeza que me hace sonreír. Entonces, apliqué, hice el examen para la universidad y entré a la carrera universitaria.

Durante todo este tiempo, fui un bohemio que no podía hacerse responsable de la decisión que sabía que estaba ahí. Tomar decisiones es difícil, especialmente cuando nos vemos seducidos por otros intereses, en este caso, profesionales, que implican una elección que marcará nuestra vida.

En ese momento, si no tienes un mentor, piensas que es para siempre, aunque creo que no es así. Siguiendo las palabras de Han Lue en "Rápidos y Furiosos", "tomas una decisión y no miras hacia atrás". La vida va cambiando y adaptándose.

En resumen, decidí nombrar esta experiencia "Paso 0 - Visita del sitio", haciendo referencia a las actividades que como arquitecto realizamos antes de comenzar un proyecto, ya que se nos inculca como el paso inicial para conocer las características del sitio y tomar decisiones. Imagino que, como yo, todos tenemos una travesía para llegar a estudiar una de las siete bellas artes.


Por Arqui “Chuy”